Sabado 27 de Junio


Nunca hay últimas veces en situaciones como esta, en donde el amor y la pasión parecen unir de una manera casi sanguínea.
Uno no se despega de un amor traumático de un día para otro, olvidando por completo lo que fue de lo que pudo haber sido.
Yo he soñado con el feliz, realizado como hombre y como persona, lo he imaginado libre y feliz, pero de una felicidad propia no la felicidad de ver feliz al resto o a sus hijos, sin embargo nunca imagine que alguno de esos logros fuese producto de mi miseria.
No existe piedad, y quizá lo merecía, por no haberlo quitado de mi vida, por involucrarme en su vida, por haber creído que podía salvarlo, hacerlo feliz, desconociendo que la única pesadilla que el vivía día a día era yo misma.
El peor error de su vida, sus descargas, lo postergable, la culpable de su dolor y el de su familia, el lamento de su corazón. Eso fui yo para el.
Aunque en realidad siempre quise ser los brazos que lo cobijasen, el abrazo que siempre buscaba y esperaba, su MUJER. Besos, eso fui, en el cuerpo y en el alma. Carisias sobre sus culpas, carisias de amor sincero en su cuerpo, amor en donde en algún momento solo había soledad. Flores y perfumes, comida caliente por las noches donde nadie lo esperaba ni lo llamaba por teléfono.
Sabanas tibias llenas de abrazos y palabras de amor donde el recuperaba la alegría y la esperanza de un futuro mejor.
Pero nadie fue testigo de eso, no hay fotos ni libros de las veces que me dijo cuanto me amaba y lo feliz que era conmigo.
Tampoco hay testigo de las veces que he llorado incansablemente por haberlo perdido, pero no ante la liviana idea de otro amor, aquel que no es mejor que el mío, mi peor rival.
Pero en su vida yo no fui mas que un amor pasajero, volver a vivir con su familia fue su manera de demostrarme que tal vez lo correcto era dejarlo ir, porque el quería estar con su familia aunque yo hiciera cualquier cosa creyendo lo contrario.
Pero aun no puede olvidarme, y todavía hoy no puede disimular el brillo en sus ojos cuando nuestras miradas se cruzan.
En donde quedaron las horas de silencio en las paredes blancas que no han podido responder a mis por qué, en donde transcurrían mis días entre píldoras que me quitasen la voz, su piel y mi llanto.
Las noches de pesadillas, de sudor y de miedo.
Y los golpes y las pérdidas de este amor enfermo que se fue quedando con mi razón y mis sonrisas más puras,
¿En donde esta mi dolor?, ¿en donde están mis horas perdidas y mis amores fracasados por el?, ¿Cuál es el rédito por haber sufrido tanto?
Porque lo haría todo de nuevo aun sabiendo el desenlace de nuestra historia, porque el ha vivido y ha crecido como persona y ese era el fin de mi sufrimiento, y su sonrisa de hoy son mis lágrimas en silencio.
Porque a pesar de todo no perdió nada. Y porque al fin y al cabo la mala no era tan mala.

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