Que se va como llego.

De esa época me impactaba la fuerza con la que nos levantábamos en cada caída. Nada nos detenía ni nos ofuscaba, el decidía una y otra vez insistir conmigo, me buscaba, me llamaba, me escribía, me seducía locamente como solo el sabe hacerlo como aun lo hace con otra u otras.
Por dentro algo de mi me empuja a su abrazo, pero me resisto, quiero ser fuerte y no volver a caer.
Es tentador dejarse involucrar en su piel, en su pelo, y en esa mirada desprotegida, que cambia estrepitosamente cuando ríe o cuando miente. Jamás bajo los brazos y como un soldado implacable intento una y otra vez engañarme y mentirme, venciendo de esa forma la única batalla que puede librar conmigo.
Me gustaría verlo hoy, como me gustaba verlo antes.
Recuerdo que antes me producía en mí un efecto hipnótico, yo no podía elegir verlo, solo lo veía sin poder evitarlo. Mis ojos solo se dirigían hacia el, como impulsados por un hechizo mágico, como si fuese un títere que el manejaba a su antojo.
Y detrás de mis ojos iba mi boca, queriendo tocarlo, besarlo suavemente y luego mi nariz ansiando su perfume, su aroma y todo combinado explotaban en mis sentidos como si volara al aire una canasta de flores y de pájaros multicolores.
Asi me perdía en su pelo y en su sonrisa complaciéndome, aceptando mi aliento y mirada, correspondiendo uno a uno los roces de mi pecho y las caricias de mis manos.
Todavía lo recuerdo y todavía me conmueve.
Algo similar me sucedió la última vez que lo vi, cuando lo tuve frente a mí.
Pero ya no me hipnotiza, ahora solo lo veo dirigiendo mi mirada hasta que decido mirar a otro lado, o verlo con otra como quien ve a cualquier persona en cualquier momento.
Sin embargo… algo gritaba dentro de mí.
Como si pidiese más.
Y puedo presentir que es lo mismo que gritaron sus ojos cuando me vio. Y cuando se acerco ya dejaron de ser miradas para convertirse en dialogo claro y casi tangible.
Así me voy perdiendo, sin entender bien qué me sucede.
Ni por qué él esta con ella y yo tan sola.
Tampoco entiendo la distancia y el frio que como un cuchillo maldito ha separado con hechos ese amor que nos teníamos.
Y siento que duele ese amor que fue.
Volví a alejarme una vez mas sola, tal vez cabizbaja, o tal vez sonriendo.
Porque eso también me despierta, sonrisas.
Cada vez que prefiero recordarlo bueno y cada vez que elijo sentir su amor intacto hacia mi.
No se si alguna vez volveré a amar, sufrir, llorar, para luego reír y volar.
No se si alguna otra ocasión se me presente para remontar vuelo después de haber quebrado las alas.
El me enfermaba y a la vez me curaba.
Hoy el ni me enferma ni me cura. Solo puede darme esto, un momento en donde recuerdo y menosprecio el tiempo que perdí a su lado.
Tal vez el tiempo traiga la amnesia de un nuevo amor.
Mientras tanto espero recostada en esta sombra que soy y sueño con otro “él” que se lleve mi alma si es que aun la tengo.

Comentarios

  1. el tiempo lo cura todo hasta la herida mas profunda esa que nos dejo en schok, en comoa y por un tiempo estuvimos sin vida. el tiempo que ahora es nuestro peor enemigo por que las horas pasan y nos sentimos solas, solas con ese maldito amigo, "el tiempo"
    sin embargo nos daremos cuenta que todos esos instantes que el tiempo estuvo con nosotros nos curo sin darnos cuenta y se vuelve nuestro mejor aliado

    TE AMO Y NUNCA DEJES DE ESCRIBIR....

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