Una corta historia

El día de hoy me encontré con una foto que volvió a abrir heridas pasadas, heridas que creía estaban sanadas, por mérito propio o por el tiempo que ha pasado, por el tiempo que se supone todo lo cura, pero en mi diminuto y clandestino mundo no es así. Relegada en un rincón, en donde no se permiten las palabras ni las miradas, olvidada en lo más hondo, desde ahí escribo, en silencio, como una NN cualquiera, otra loca más que aún no puede olvidar a su ex, que se emociona cada vez que lo recuerda, la que vive entre constantes luchas, entre guerras, que un día lo odia y otro siente que aún lo ama, - si! desde este mundo escribo - en donde nada tiene sentido, en donde todas las guerras ya fueron ganadas por esa que no soy yo. Supongo que desde mi posición y dentro de mis remotas posibilidades lo único a lo que me puedo resignar es a soñar, soñar con un adiós, aun adiós que me permita dormir tranquila por las noches, un adiós que me permita dejarlo, un adiós que me indulte de mis miedos y dolores, un adiós que me permita continuar con mi vida. Nunca vi el final cuando comenzamos, pero creo que así estaba concebida nuestra historia, antes de comenzar ya tenía un final, un trágico final. Si Miguel supiera cuantas veces lo he visto en mis sueños, cuantas veces lo he besado, cuantas más lo he deseado pero sobre todo cuantos “te amo” le he susurrado al oído mientras reposa en mi pecho, como lo hacíamos hace años atrás. Ya es tarde, quiero dormir para ver si toda esta retahíla de emociones se aleja, hace más de un año que no escribía, hoy mi cabeza y mi corazón me lo pidieron.

Comentarios

Entradas populares