DEJARTE IR.
Definitivamente soy esta música.
Varias veces la escucho y sueño, o me transporto o simplemente me da tristeza
En esos silencios en donde todo puede ser posible, me pregunto varias veces, ¿hasta cuándo?, ¿En qué momento llegaré a ser feliz?, ¿en dónde estás amor de mi vida?, ¿En qué lugar solitario andarás buscándome sin encontrarme?, o peor aún ¿Quién estará ocupando mi lugar?
Me pregunto mil veces ¿por qué? ¿por qué? Por qué tuvo que pasarme esto siendo tan joven? ¿Por qué tuvo que morir ahí mismo mi capacidad para ser feliz, porque murió mi capacidad de creer en la plena entrega, en el verdadero amor? ¿Cómo pudo sucederme?
Y no puedo mentir….no puedo ser hipócrita e inventarme un mundo maravilloso en donde solo hay cenizas. Es así como voy dejando pasar por mi vida, mis días, mis horas, los minutos, sin querer lastimar a nadie, para no seguir haciendo más daño, con un miedo y un pánico de volver a entregar todo, dar mi vida, mi alma, y volver a sufrir….
Hay días como hoy que me siento enteramente vacía.
No tengo nada, no tengo a nadie, nada fue logrado, no hay méritos ni pertenencias. NADA.
Al alcance de mis manos estaba la belleza, la pasión y el amor, y sin embargo…. No pude vivirlo.
Nada merezco y nada tengo.
Cuánto más pasará por mi vida?, cuantas veces más tendré que explicar mi problema y contar de mi angustia, de la gran marca que llevo en el pecho, hablar sobre las puñaladas en mi espalda, contando mis heridas de muerte.
Con esta incertidumbre que me carcome, con la necesidad de amar y ser amada que me fueron negados, nada crecerá que sea mío, él no sonreirá para mi, jamás…
No puedo verlo… no puedo. Me lastima, pero lo encuentro por casualidad en todas partes, en los huecos de mi alma lastimera, por las mañanas, al dormir, al comer, en mis sueños, en mis pesadillas, por todas partes…, intento dejarlo libre pero mi espacio queda vacío… no puedo.
No me contengo, me falta el aire, no puedo soportarlo.
No sé por qué Dios se empeña en juntarnos en lugares y recuerdos totalmente perdidos, inesperados y alejados ya de mi memoria, pero ahí están y vuelven una y otra vez, lo encuentro por todas partes. lo extraño, y siento que él me extraña, y seguimos distantes cada uno con su vida.
Si hasta suena trágico y fúnebre.
Lo veo, lo veo, lo veo, lo veo… minutos infinitos, imaginándolo, viéndolo perfecto, solo y a la vez mas acompañado que nunca. Si mis pies parecen ordenarme correr a donde esta…
Intento hacer otras cosas como para despreciarlo, para herirlo como si nada me importara pero no me resulta. Huyo de mi, de mis lugares de espanto, de extrañarlo, de recordarlo, me refugio en mi corazón para volver a respirar, pero eso tampoco me resulta.
Mi cabeza estalla en preguntas simples… por qué?, ¿cómo? ¿en qué momento? ¿cómo es posible?
Y como siempre las preguntas simples no tienen respuestas simples.
Mi cara se moja y siento que no puedo seguir escribiendo… comienzo a llorar como un niño sin consuelo. Mis lágrimas brotan, entre sollozos y gemidos de angustia, mi cara se moja, toda la nariz, la boca, mi respiración se entrecorta y note que no lloraba así desde aquel 8 de Junio, el día que nos separamos.
Llore como si él hubiese muerto.
Quizá porque intento matarlo dentro mío, porque me siento una asesina,
Quizá porque ya está muerto o tal vez lloro por mi propia muerte.
Por ese hijo que no tengo, por el sueño que murió y por quien yo era antes de conocerlo.
Lloré y jure por mi vida
Juré por mi vida no volcar una lágrima más por él.
Más calmada, analice mi llanto descontrolado… los cómo y los por qué de semejante sentimiento, y solo pude encontrar una respuesta: estoy intentando dejar de amarlo, me estoy empezando a liberar, estoy dejándolo ir.
Siempre duele dejar ir a alguien que hemos amado con toda el alma. Duele profundamente reconocer que hay que comenzar a dejar de amarlo, duele mucho.
Cómo es posible?
Y de pronto nos encontramos siendo extraños y ajenos a esa persona que pensamos iba a pertenecernos para el resto de nuestras vidas. El pacto se rompe sin que uno pueda precisar el momento exacto, y se remonta vuelo a lugares extraños, nuevos en donde no hay más que soledad y un poco de miedo.
Y es ahí cuando se llora sin consuelo, y se muere mil veces.
Guardando la esperanza del renacimiento y de encontrar Paz.
Varias veces la escucho y sueño, o me transporto o simplemente me da tristeza
En esos silencios en donde todo puede ser posible, me pregunto varias veces, ¿hasta cuándo?, ¿En qué momento llegaré a ser feliz?, ¿en dónde estás amor de mi vida?, ¿En qué lugar solitario andarás buscándome sin encontrarme?, o peor aún ¿Quién estará ocupando mi lugar?
Me pregunto mil veces ¿por qué? ¿por qué? Por qué tuvo que pasarme esto siendo tan joven? ¿Por qué tuvo que morir ahí mismo mi capacidad para ser feliz, porque murió mi capacidad de creer en la plena entrega, en el verdadero amor? ¿Cómo pudo sucederme?
Y no puedo mentir….no puedo ser hipócrita e inventarme un mundo maravilloso en donde solo hay cenizas. Es así como voy dejando pasar por mi vida, mis días, mis horas, los minutos, sin querer lastimar a nadie, para no seguir haciendo más daño, con un miedo y un pánico de volver a entregar todo, dar mi vida, mi alma, y volver a sufrir….
Hay días como hoy que me siento enteramente vacía.
No tengo nada, no tengo a nadie, nada fue logrado, no hay méritos ni pertenencias. NADA.
Al alcance de mis manos estaba la belleza, la pasión y el amor, y sin embargo…. No pude vivirlo.
Nada merezco y nada tengo.
Cuánto más pasará por mi vida?, cuantas veces más tendré que explicar mi problema y contar de mi angustia, de la gran marca que llevo en el pecho, hablar sobre las puñaladas en mi espalda, contando mis heridas de muerte.
Con esta incertidumbre que me carcome, con la necesidad de amar y ser amada que me fueron negados, nada crecerá que sea mío, él no sonreirá para mi, jamás…
No puedo verlo… no puedo. Me lastima, pero lo encuentro por casualidad en todas partes, en los huecos de mi alma lastimera, por las mañanas, al dormir, al comer, en mis sueños, en mis pesadillas, por todas partes…, intento dejarlo libre pero mi espacio queda vacío… no puedo.
No me contengo, me falta el aire, no puedo soportarlo.
No sé por qué Dios se empeña en juntarnos en lugares y recuerdos totalmente perdidos, inesperados y alejados ya de mi memoria, pero ahí están y vuelven una y otra vez, lo encuentro por todas partes. lo extraño, y siento que él me extraña, y seguimos distantes cada uno con su vida.
Si hasta suena trágico y fúnebre.
Lo veo, lo veo, lo veo, lo veo… minutos infinitos, imaginándolo, viéndolo perfecto, solo y a la vez mas acompañado que nunca. Si mis pies parecen ordenarme correr a donde esta…
Intento hacer otras cosas como para despreciarlo, para herirlo como si nada me importara pero no me resulta. Huyo de mi, de mis lugares de espanto, de extrañarlo, de recordarlo, me refugio en mi corazón para volver a respirar, pero eso tampoco me resulta.
Mi cabeza estalla en preguntas simples… por qué?, ¿cómo? ¿en qué momento? ¿cómo es posible?
Y como siempre las preguntas simples no tienen respuestas simples.
Mi cara se moja y siento que no puedo seguir escribiendo… comienzo a llorar como un niño sin consuelo. Mis lágrimas brotan, entre sollozos y gemidos de angustia, mi cara se moja, toda la nariz, la boca, mi respiración se entrecorta y note que no lloraba así desde aquel 8 de Junio, el día que nos separamos.
Llore como si él hubiese muerto.
Quizá porque intento matarlo dentro mío, porque me siento una asesina,
Quizá porque ya está muerto o tal vez lloro por mi propia muerte.
Por ese hijo que no tengo, por el sueño que murió y por quien yo era antes de conocerlo.
Lloré y jure por mi vida
Juré por mi vida no volcar una lágrima más por él.
Más calmada, analice mi llanto descontrolado… los cómo y los por qué de semejante sentimiento, y solo pude encontrar una respuesta: estoy intentando dejar de amarlo, me estoy empezando a liberar, estoy dejándolo ir.
Siempre duele dejar ir a alguien que hemos amado con toda el alma. Duele profundamente reconocer que hay que comenzar a dejar de amarlo, duele mucho.
Cómo es posible?
Y de pronto nos encontramos siendo extraños y ajenos a esa persona que pensamos iba a pertenecernos para el resto de nuestras vidas. El pacto se rompe sin que uno pueda precisar el momento exacto, y se remonta vuelo a lugares extraños, nuevos en donde no hay más que soledad y un poco de miedo.
Y es ahí cuando se llora sin consuelo, y se muere mil veces.
Guardando la esperanza del renacimiento y de encontrar Paz.
Comentarios
Publicar un comentario