VOLTEAR LA MIRADA
Mi corazón me pide que escriba, no sé si porque me ayuda a mejorar mi faceta de escritora o porque necesito escribir sobre el gran amor que viví, como para “autoconsolarme” y tener esperanzas de haber sido amada alguna vez, a pesar del dolor, a pesar del miedo, a pesar de la soledad y la desesperación.
La esperanza de haber sido amada de la misma manera, por aquel que ya no está a nuestro lado, aquel que dejó un silencio y un vacio, que nos hace daño, del que quizás jamás sabrá, este blog es como una llama que revive y me hace creer que el amor es bueno, puede existir.
No todo es tan malo ni tan bueno, y detrás de la peor situación puede ocultarse algo bueno o una lección de vida.
Yo sostengo el pensamiento que dentro de las personas podemos encontrar algo bueno, y detrás de alguien que nos ha mentido o engañado puede esconderse alguien débil o necesitado de afecto, o simplemente alguien que no dimensiona lo que una pequeña mentira, acción u omisión puede causar.
No sé si es demasiado optimista, pero es lo que siento, lo que pienso. Sera que tengo esperanza, no sé, quizá las mismas que me hicieron creerle, padecerlo y amarlo con locura.
Aunque el juraba a los mil dioses que yo no lo amaba, que era una mujer fácil, y me culpaba sobre mi juventud y falta de madurez, yo lo amaba con locura. Y aunque él seguía pensando lo peor de mi y desconfiando, en silencio yo lo adoraba.
Intente hablarle varias veces de mi amor por él, pero no lo veía… lo atribuía a que teníamos buen sexo, o a las cosas materiales, o a que solo era el juguete de entretenimiento del momento.
Su desconfianza tiraba al vacío mis palabras y acciones de amor, y todo pasaba a ser NADA.
Todos los viernes, decidíamos que eran nuestros días especiales, de descanso, disfrute y pasión.
Luego de la historia sobre los dias Viernes, que seguramente habrán leído en algún post anterior, todos los viernes eran diferentes y hacíamos siempre cosas especiales, manjares para comer, películas para ver, ropa sexy para seducir y rituales de pasión que son difíciles de describir en palabras.
En uno de tantos viernes planeamos que ese seria particularmente especial.
Sería un día inolvidable, de sorpresas y de verano
Yo estaba entusiasmada con la idea, pero sobre todo, con nuestros juegos, que me transportaban a un mundo irreal, lleno de caricias y buenos sueños, me hacia remontar un vuelo inesperadamente maravilloso, y me llevaba con él a donde quisiese… adonde le diera la gana.
La fecha no la recuerdo pero debe haber sido cerca de Abril o Mayo
Corrida la semana anterior yo me había preparado con ropa especial para la ocasión, sabía que la usaría en el lugar indicado en el momento oportuno.
Y así una tarde, compre una ropa especial, una falda cortita y ropa seductora.
La ropa más adecuada que había visto hasta entonces, justo para el talle de mi cuerpo, que él conocía como habiendo sido mi escultor…
Yo quería hacerlo sentir como nunca antes se hubiese sentido con ninguna mujer.
Y Él sería el mejor destinatario para todos aquellos detalles que había preparado, para acompañar su sonrisa, y su cuerpo bello, suave y delicado como su piel.
Llego la noche y yo bastante tímida y nerviosa me dispuse a colocarme la ropa para la ocasión.
Cuando me vio su cara había cambiado… era otro hombre.
Sonreía como pocas veces pude verlo sonreír, estaba feliz, y me miraba sin saber que decir, se abrazó a mi y como quien toma a su mujer comenzó a amarme y acariciarme susurrándome palabras de amor al oído.
Y yo… que me sentí algo estúpida… no supe que decirle…solo me entregue con pasión y locura, todo lo que el despertaba en mi.
Fue tan fuerte ese momento… tan inolvidable que aun recuerdo que estábamos en el living de nuestra casa con una colchoneta como cama y una frazada como cobertor.
Nos besamos cubiertos de locura y pasión y nos amamos junto a esta ropa especial, la colchoneta nos cobijo y nos dio amparo para nuestra pasión casi descontrolada.
Lo amé, lo amé y lo amé mil veces… con toda mi alma.
Al otro día despertamos abrazados envueltos en nuestro secreto. Con su pelo negro, con tan solo el perfume de su piel, maravillándome con su belleza, ante su cara radiante y feliz.
Me acerque y llene su cuerpo de besos, y puse en sus manos mi vida, que ni siquiera se asomaba ante su descomunal belleza, su cara feliz, se veía increíblemente hermoso.
Me vestí delante de el inmensa en nuestro juego que seguía al al día siguiente
Comimos, el cocino para mi, y en medio de la locura y la aventura secreta jugábamos y nos mirábamos como preguntándonos si todo había sido un sueño, nos reíamos y conversábamos y el se aparecía ante mí como una aparición divina, caminando delante de mí, sonriendo y mirándome a los ojos… porque todo era perfecto.
Nadie fue testigo de eso, solo sabemos lo mágico que fue aquella noche él y yo.
Cuando el día acabo me dormí inmersa en aquel fin de semana de ensueño que había experimentado, abrazada de Miguel, recostada sobre su pecho, sin voltear a ver aquel fin de semana y sobre lo mágico que había sucedido, sin imaginar que meses más tarde, deberíamos mirar hacia atrás… pero esta vez sin felicidad.
La esperanza de haber sido amada de la misma manera, por aquel que ya no está a nuestro lado, aquel que dejó un silencio y un vacio, que nos hace daño, del que quizás jamás sabrá, este blog es como una llama que revive y me hace creer que el amor es bueno, puede existir.
No todo es tan malo ni tan bueno, y detrás de la peor situación puede ocultarse algo bueno o una lección de vida.
Yo sostengo el pensamiento que dentro de las personas podemos encontrar algo bueno, y detrás de alguien que nos ha mentido o engañado puede esconderse alguien débil o necesitado de afecto, o simplemente alguien que no dimensiona lo que una pequeña mentira, acción u omisión puede causar.
No sé si es demasiado optimista, pero es lo que siento, lo que pienso. Sera que tengo esperanza, no sé, quizá las mismas que me hicieron creerle, padecerlo y amarlo con locura.
Aunque el juraba a los mil dioses que yo no lo amaba, que era una mujer fácil, y me culpaba sobre mi juventud y falta de madurez, yo lo amaba con locura. Y aunque él seguía pensando lo peor de mi y desconfiando, en silencio yo lo adoraba.
Intente hablarle varias veces de mi amor por él, pero no lo veía… lo atribuía a que teníamos buen sexo, o a las cosas materiales, o a que solo era el juguete de entretenimiento del momento.
Su desconfianza tiraba al vacío mis palabras y acciones de amor, y todo pasaba a ser NADA.
Todos los viernes, decidíamos que eran nuestros días especiales, de descanso, disfrute y pasión.
Luego de la historia sobre los dias Viernes, que seguramente habrán leído en algún post anterior, todos los viernes eran diferentes y hacíamos siempre cosas especiales, manjares para comer, películas para ver, ropa sexy para seducir y rituales de pasión que son difíciles de describir en palabras.
En uno de tantos viernes planeamos que ese seria particularmente especial.
Sería un día inolvidable, de sorpresas y de verano
Yo estaba entusiasmada con la idea, pero sobre todo, con nuestros juegos, que me transportaban a un mundo irreal, lleno de caricias y buenos sueños, me hacia remontar un vuelo inesperadamente maravilloso, y me llevaba con él a donde quisiese… adonde le diera la gana.
La fecha no la recuerdo pero debe haber sido cerca de Abril o Mayo
Corrida la semana anterior yo me había preparado con ropa especial para la ocasión, sabía que la usaría en el lugar indicado en el momento oportuno.
Y así una tarde, compre una ropa especial, una falda cortita y ropa seductora.
La ropa más adecuada que había visto hasta entonces, justo para el talle de mi cuerpo, que él conocía como habiendo sido mi escultor…
Yo quería hacerlo sentir como nunca antes se hubiese sentido con ninguna mujer.
Y Él sería el mejor destinatario para todos aquellos detalles que había preparado, para acompañar su sonrisa, y su cuerpo bello, suave y delicado como su piel.
Llego la noche y yo bastante tímida y nerviosa me dispuse a colocarme la ropa para la ocasión.
Cuando me vio su cara había cambiado… era otro hombre.
Sonreía como pocas veces pude verlo sonreír, estaba feliz, y me miraba sin saber que decir, se abrazó a mi y como quien toma a su mujer comenzó a amarme y acariciarme susurrándome palabras de amor al oído.
Y yo… que me sentí algo estúpida… no supe que decirle…solo me entregue con pasión y locura, todo lo que el despertaba en mi.
Fue tan fuerte ese momento… tan inolvidable que aun recuerdo que estábamos en el living de nuestra casa con una colchoneta como cama y una frazada como cobertor.
Nos besamos cubiertos de locura y pasión y nos amamos junto a esta ropa especial, la colchoneta nos cobijo y nos dio amparo para nuestra pasión casi descontrolada.
Lo amé, lo amé y lo amé mil veces… con toda mi alma.
Al otro día despertamos abrazados envueltos en nuestro secreto. Con su pelo negro, con tan solo el perfume de su piel, maravillándome con su belleza, ante su cara radiante y feliz.
Me acerque y llene su cuerpo de besos, y puse en sus manos mi vida, que ni siquiera se asomaba ante su descomunal belleza, su cara feliz, se veía increíblemente hermoso.
Me vestí delante de el inmensa en nuestro juego que seguía al al día siguiente
Comimos, el cocino para mi, y en medio de la locura y la aventura secreta jugábamos y nos mirábamos como preguntándonos si todo había sido un sueño, nos reíamos y conversábamos y el se aparecía ante mí como una aparición divina, caminando delante de mí, sonriendo y mirándome a los ojos… porque todo era perfecto.
Nadie fue testigo de eso, solo sabemos lo mágico que fue aquella noche él y yo.
Cuando el día acabo me dormí inmersa en aquel fin de semana de ensueño que había experimentado, abrazada de Miguel, recostada sobre su pecho, sin voltear a ver aquel fin de semana y sobre lo mágico que había sucedido, sin imaginar que meses más tarde, deberíamos mirar hacia atrás… pero esta vez sin felicidad.
Comentarios
Publicar un comentario