UN DÍA PERFECTO


No es entendible a mi modo de ver, que después de haberlo amado tanto, de que me haya resguardado de mis estancias en clínicas siquiátricas, ahora estemos separados. Nunca lo imaginé lejos de mis brazos, de mis besos y de mi cuerpo, pero es así. La otra cara del amor se vuelve ante mí como una muestra más de lo que es el desamor, la soledad y la amargura de estar completamente sola, sentimientos que padece mi alma. Amarlo.
Siempre pensé que muchas veces sufría, para soportar el dolor con la esperanza de un futuro mejor, yo podía sufrir, podía llorar, podía maldecir, podía padecer y ser una soberbia pero jamás lo imagine fuera de mi vida. Que más se puede cosechar del amor? Amor mismo. Eso es lo que yo logre cosechar en el luego de tanto sembrarlo, de tanto soportar los daños y hundirme la cabeza en mi propio mar de celos y culpas. El era mi enfermedad y mi medicina, sin embargo yo disfrutaba de su compañía, a su lado y entre nuestras sabanas sentía paz, amor, locura y pasión. Las discusiones no habían logrado coartar mi amor y devoción por él, hoy mis dedos no dejan de escribir nuestras vivencias, mi mente no deja de volar hacia sus brazos, hacia su amor, para volver a recordar en letras los momentos de felicidad. Ya ni llanto me queda, solo angustia en mis ojos y a través de ellos si puedo ver lo que fue nuestra relación y vida. Lo he llamado en silencios pero se esconde en su cobardía porque siente miedo, porque se siente amenazado, y yo que estoy gritándolo desde el silencio de los verdaderos valientes, aunque callo por dignidad, por el solo hecho de dejarlo crecer aunque este sin mi… agachando la mirada para recibir los golpes de la vida una y otra vez, y sin embargo sentirme fuerte como para seguir escribiendo este blog.
Muchas veces fuimos felices, siempre buscábamos la manera de mimarnos y hacer cosas nuevas para que la rutina no llegara, yo era agradecida con esos gestos que el tenia, así como esperaba que el valorara los gestos que yo pudiera tener con él, su preocupación me hacían sentir tan afortunada y agradecida de los deleites que juntos podíamos hacer. No me equivoco porque hoy puedo darme cuenta con el tiempo que quiso demostrarme que me AMABA, que se convertía en mi Ángel, aunque yo también me dedique a cuidarle y darle lo que estaba dentro de mis posibilidades, yo no esperaba que me agradezca nada, solo quería verlo y hacerlo feliz. Aunque veo que cada día que pasa se olvida un poco más de mi, y en mi soledad me convertí de un día para otro en una mujer gris y sola, en la artífice de sus miedos, de sus ataques de pánico y de los sentimientos que siente pasando de un extremo a otro.
Recuerdo de una situación en donde nos sentimos realmente felices, fue hace un par de meses allá por el mes de abril o mayo, ambos buscábamos descansar y relajarnos, y en nuestra búsqueda por sentirnos relajados y menos tensos buscamos un centro de spa, llegamos a un lugar llamado “Mallinco”. Ambos en nuestro ímpetu de hacernos un masaje nos dirigimos a aquel lugar en Peñaflor. Yo en ese tiempo lo acompañaba a todos lados, a todas partes, al cine al teatro, a restaurantes, pub y vares a los cuales el me invitaba, no nos separábamos.
El lugar era un centro de relajación, un lugar rodeado de bosques de eucaliptus, arroyos naturales, un espacio donde meditar, caminar, descansar, dormir, era un lugar maravilloso ideal para el descanso que estábamos buscando, una experiencia inolvidable. Ahí fuimos, yo muy contenta porque quería acompañarlo y estar cerca de él. Me sentía tan feliz caminando de su brazo caminando por el pasto, mirando el arroyo, estoy segura que me veía reluciente. Como era costumbre pasamos todo el tiempo juntos y ambos disfrutamos de la piscina, de un masaje, de un sauna, de unas tinajas de aguas caliente y todos nos miraban quizás porque ambos delatábamos nuestro amor y pasión que sentíamos el uno por el otro o simplemente porque él era bello y yo ahí a su lado, me sentía nadie. Pero él no lo sabía y caminaba tomado de mi mano como si yo fuese la mujer más bella de ese lugar. Me sentía orgullosa y feliz de poder estar ahí con él en una realidad alejada de su preocupación excesiva por sus hijos de llamadas o de alguna preocupación que pudiese pasar por su cabeza. Me deseaba, podía sentirlo. Y seguramente el también podía sentir mi deseo a través de mis caricias, de mis manos que acariciaban su pecho. El sabe que me encantan sus besos, que no puedo resistirme al tacto y a su aliento, que no puedo resistirme a su aroma ni a sus miradas. Él lo sabía y lo usaba conmigo en cada oportunidad. Besos para seducirme, perfumes para poseerme, aliento fresco para devorarme y miradas que hablaban por si solas. Una poción que me mataba, y que rejuvenecía mi alma. Yo buscaba cada rincón y lugar para besarlo como si fuese la ultima vez, y ambos que no podíamos evitar la tentación de poseernos ahí mismo, me dejaba arrastrar por sus besos, por su cuerpo que me cegaba y conseguía de mi lo que quisiese. Y así terminamos solos en una tinaja de aguas calientes besándonos descontroladamente, y el sonido de la naturaleza de fondo. Aun recuerdo la tinaja en la cual estábamos, ahí estábamos, como esperando apagar el fuego que nos rondaba, su aliento y mi mente no paraban de volar. Hicimos el amor casi como si fuera la primera vez, lentamente y a la vez con suavidad que solo la pasión puede desenfundar. Las voces se oían en otros lugares, detrás de nosotros, pero aun así yo no podía dejar de poseerlo entre el agua, solos y aislados en ese lugar que parecía estar esperándonos. Yo casi gritaba, y el rubor en su cara me dejaba al borde del éxtasis, sonreía y se ponía nervioso dejando todo de el dentro mío. Era feliz, como muchas veces habíamos sido. El lugar donde lo hicimos era una vez más el agua. Una vez más el agua en nuestras vidas como el cofre que guarda los momentos únicos que vivimos. Yo también fui feliz, y sentí ganas de llorar y de reír en ese instante de pasión. Pero la perfección de aquel día terminaba, el sol comenzaba a esconderse y debíamos volver a nuestra casa, Aunque ese momento de felicidad y plenitud durará por siempre en mis recuerdos y este blog, sé que no le sucederá a otras personas. Nos retirábamos de aquel lugar más felices que nunca. Cuando el maravilloso día se terminaba, sus ojos me decían “no quiero perderte”, como augurando lo que sucedería “no me pierdas” le contestaba yo como suplicando que haga las cosas bien y que no me mintiera. Siempre lo mire como el hombre perfecto, así como la experiencia que habíamos experimentado ese día.

Comentarios

  1. Que lindo recuerdo, que lindo día, que linda historía, que lindo amor.. Vale la pena estar en este mundo solo para vivr un segundo de ese día.....
    Un dia perfecto, al lado de una mujer perfecta, al lado de un sueño de mujer, al lado de un angel.... que lindo recuerdo.. vivimos momentos que nos marcan en la vida y quedan a fuego en nuestro corazón.... ese día es uno de esos momentos... es eterno...

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