CURAR EL ALMA
A veces la soledad nos conduce a un pseudo suicidio, en el cual, las situaciones pasan delante de nuestros ojos y no podemos verlas. Nos hundimos sin poder ver con claridad el problema, y solo nos afecta el síntoma que ese problema nos produce.
Estar lejos de él y sentirme sola, era mi problema, mi síntoma y al contrario de lo que todos dicen estar a su lado era mi medicina.
En muchos momentos tenerlo conmigo era curarme, pero en otras la sanación dependía de alejarme de él, por eso tantas veces me alejé de la casa, herida, dolida, tomando una taxi esperando que el recapacitara sobre lo que había pasado. Tan duales resultaban esos episodios, que hubo momentos en los cuales sentía profunda y convincentemente que el único problema era yo.
Si yo no hubiese llegado a su vida, él hubiese sido feliz, en su casa hermosa, con sus hijos y con su esposa, su vida normal a la que estaba acostumbrado. Eso pensaba mientras ahogaba mis penas en pastillas antidepresivas y frascos de pastillas para dormir que me dejaban dormida durante días completos sin poder despegarme un gramo de mi cama y sin poder comer.
Sus recuerdos y lo mucho que lo extraño me hacen recordar la culpa que pesa sobre mí, cada vez que se de Miguel, que pienso esta solo (no lo sé) y enfermo, así como yo lo estoy me torturo, a pesar de eso nunca me ha buscado cuando él se ha sentido solo o ha necesitado de mi, la razón es simple, no me necesita de la misma manera como lo necesito yo o quizás no esté tan solo como dice estarlo, o tal vez no me amaba como lo AMO yo, hoy desde esta realidad puedo darme cuenta de cuán “grande” era su amor, intento olvidarlo, y el intenta alejarse para tratarme de hacer entender que mi vida no está junto a él, que así estaré mejor, y que mi sanidad depende de su lejanía, Otro grave error.
Intento olvidarme de él de mil maneras, pero todas me parecen absurdas e imposibles, no puedo, ni por lastima a mí misma, ni por amor propio, ni por dolor, ni por culpa, ni por odio por aquella traicionera mentira que provoco nuestra separación.
No me atrevo a aparecerme por su casa por miedo, porque él no demuestra ninguna señal de querer que aparezca y porque no puedo con la cruel realidad y los motivos de los cuales fue arrancado de mis brazos.
Cuando estábamos juntos yo siempre le daba lo que yo mismo necesitaba, nuestros conflictos empezaban cuando presentía que me mentía o que él sabía que yo había tomado contacto con alguna de mis hermanas para contarle sobre mis penas o algún amigo, a los que abandone varias veces porque lo prefería mil veces a él que a cualquier hombre.
Aunque también reconozco que yo también sentía celos que me cegaban y terminaba yéndome malherida, angustiada e ignorada por el que era protagonista de nuestras peleas. Sentía que con sus mentiras no me quería, que nadie me quería y no soportaba quedarme en esa casa inmensa donde sentía que nadie me necesitaba, a veces mi lucha interior me hacía sentir que sobraba cuando estaba con sus hijos, pero aun así yo quería devolverle lo que él me daba quería que me viera y sintiese que estaba con él. La gran diferencia es que jamás sintió eso en mí, ni lo valoro, y yo sumaba culpa a todo lo que le pudiese pasar. Por haberme involucrado con él cuando en realidad al parecer era feliz en su matrimonio. Ya me atormentaba que fuera casado imagínense cuando supe que me había dejado la primera vez y vuelto con su ex, pero para entonces yo ya lo amaba como lo amé en esta segunda oportunidad que nos reencontramos y que estuvimos juntos, yo accedía, enamorada, necesitada y vulnerable en sus brazos y su cuerpo una y mil veces.
Pero todo era difícil. Todo se complicaba y jamás fui para sus hijos la mujer que estaba con él, intentaban ignorarme o evitarme, nunca fui la mujer indicada. Aunque para toda mi familia que le presente él sí lo fue, a veces me pregunto cómo hubiese sido si nos hubiésemos conocido en edades distintas sin tanta diferencia de edad, o yo con unos años más, si yo no hubiese caído enferma o si sus hijos me hubiesen aceptado porque él se hubiera separado de su ex mucho antes de haberme conocido.
Seguramente nada hubiese sido tan traumático, y yo hubiese medido mejor mis celos respecto de su ex. Todavía recuerdo con pavor los momentos de peleas y discusiones que vivimos así como los momentos de felicidad, porque sin dudarlo los hubo.
Aun corren lagrimas cuando escribo estas historias, sabiendo que la vida y él me arrebataron la oportunidad de ser feliz, en un mes más hubiésemos cumplido un año viviendo juntos, donde queda mi dolor? Donde quedan sus promesas? Donde quedarán sus Te AMO?, Sus abrazos y palabras de amor donde yo recuperaba la alegría y la esperanza de un futuro mejor. Pero nadie es testigo de eso, no hay libros de las veces que me dijo cuánto me amaba y que jamás me dejaría escapar de su vida, tampoco hay testigos de las veces que he llorado incansablemente ante la realidad de que lo nuestro ya no va más.
Quizá tendría que buscar en alguna explicación o respuesta para las preguntas que me hago y que me atormentan, que él responda por el enorme sufrimiento que estoy viviendo ahora producto de su lejanía aunque “diga” que así quiere protegerme, aunque le digan que estoy bien, aunque yo creo que no que hay otros motivos y hasta otras personas, y como lo dije en un post anterior HOY reconozco en mi una muerte espiritual, la que va en un cuerpo vivo, un cuerpo que sonríe y se mueve de aquí para allá, ocultando el alma muerta, herida, sangrando dolor interno, la verdadera muerte, que no pasa por el cuerpo físico, solo para hacer que mi familia o mi entorno no sufra.
Quizá pueda responderme yo misma “como curar el alma” en este blog, pensando que su amor no era tan grande como muchas veces me lo prometió, porque de hecho hoy estoy sola… sin Él.
Estar lejos de él y sentirme sola, era mi problema, mi síntoma y al contrario de lo que todos dicen estar a su lado era mi medicina.
En muchos momentos tenerlo conmigo era curarme, pero en otras la sanación dependía de alejarme de él, por eso tantas veces me alejé de la casa, herida, dolida, tomando una taxi esperando que el recapacitara sobre lo que había pasado. Tan duales resultaban esos episodios, que hubo momentos en los cuales sentía profunda y convincentemente que el único problema era yo.
Si yo no hubiese llegado a su vida, él hubiese sido feliz, en su casa hermosa, con sus hijos y con su esposa, su vida normal a la que estaba acostumbrado. Eso pensaba mientras ahogaba mis penas en pastillas antidepresivas y frascos de pastillas para dormir que me dejaban dormida durante días completos sin poder despegarme un gramo de mi cama y sin poder comer.
Sus recuerdos y lo mucho que lo extraño me hacen recordar la culpa que pesa sobre mí, cada vez que se de Miguel, que pienso esta solo (no lo sé) y enfermo, así como yo lo estoy me torturo, a pesar de eso nunca me ha buscado cuando él se ha sentido solo o ha necesitado de mi, la razón es simple, no me necesita de la misma manera como lo necesito yo o quizás no esté tan solo como dice estarlo, o tal vez no me amaba como lo AMO yo, hoy desde esta realidad puedo darme cuenta de cuán “grande” era su amor, intento olvidarlo, y el intenta alejarse para tratarme de hacer entender que mi vida no está junto a él, que así estaré mejor, y que mi sanidad depende de su lejanía, Otro grave error.
Intento olvidarme de él de mil maneras, pero todas me parecen absurdas e imposibles, no puedo, ni por lastima a mí misma, ni por amor propio, ni por dolor, ni por culpa, ni por odio por aquella traicionera mentira que provoco nuestra separación.
No me atrevo a aparecerme por su casa por miedo, porque él no demuestra ninguna señal de querer que aparezca y porque no puedo con la cruel realidad y los motivos de los cuales fue arrancado de mis brazos.
Cuando estábamos juntos yo siempre le daba lo que yo mismo necesitaba, nuestros conflictos empezaban cuando presentía que me mentía o que él sabía que yo había tomado contacto con alguna de mis hermanas para contarle sobre mis penas o algún amigo, a los que abandone varias veces porque lo prefería mil veces a él que a cualquier hombre.
Aunque también reconozco que yo también sentía celos que me cegaban y terminaba yéndome malherida, angustiada e ignorada por el que era protagonista de nuestras peleas. Sentía que con sus mentiras no me quería, que nadie me quería y no soportaba quedarme en esa casa inmensa donde sentía que nadie me necesitaba, a veces mi lucha interior me hacía sentir que sobraba cuando estaba con sus hijos, pero aun así yo quería devolverle lo que él me daba quería que me viera y sintiese que estaba con él. La gran diferencia es que jamás sintió eso en mí, ni lo valoro, y yo sumaba culpa a todo lo que le pudiese pasar. Por haberme involucrado con él cuando en realidad al parecer era feliz en su matrimonio. Ya me atormentaba que fuera casado imagínense cuando supe que me había dejado la primera vez y vuelto con su ex, pero para entonces yo ya lo amaba como lo amé en esta segunda oportunidad que nos reencontramos y que estuvimos juntos, yo accedía, enamorada, necesitada y vulnerable en sus brazos y su cuerpo una y mil veces.
Pero todo era difícil. Todo se complicaba y jamás fui para sus hijos la mujer que estaba con él, intentaban ignorarme o evitarme, nunca fui la mujer indicada. Aunque para toda mi familia que le presente él sí lo fue, a veces me pregunto cómo hubiese sido si nos hubiésemos conocido en edades distintas sin tanta diferencia de edad, o yo con unos años más, si yo no hubiese caído enferma o si sus hijos me hubiesen aceptado porque él se hubiera separado de su ex mucho antes de haberme conocido.
Seguramente nada hubiese sido tan traumático, y yo hubiese medido mejor mis celos respecto de su ex. Todavía recuerdo con pavor los momentos de peleas y discusiones que vivimos así como los momentos de felicidad, porque sin dudarlo los hubo.
Aun corren lagrimas cuando escribo estas historias, sabiendo que la vida y él me arrebataron la oportunidad de ser feliz, en un mes más hubiésemos cumplido un año viviendo juntos, donde queda mi dolor? Donde quedan sus promesas? Donde quedarán sus Te AMO?, Sus abrazos y palabras de amor donde yo recuperaba la alegría y la esperanza de un futuro mejor. Pero nadie es testigo de eso, no hay libros de las veces que me dijo cuánto me amaba y que jamás me dejaría escapar de su vida, tampoco hay testigos de las veces que he llorado incansablemente ante la realidad de que lo nuestro ya no va más.
Quizá tendría que buscar en alguna explicación o respuesta para las preguntas que me hago y que me atormentan, que él responda por el enorme sufrimiento que estoy viviendo ahora producto de su lejanía aunque “diga” que así quiere protegerme, aunque le digan que estoy bien, aunque yo creo que no que hay otros motivos y hasta otras personas, y como lo dije en un post anterior HOY reconozco en mi una muerte espiritual, la que va en un cuerpo vivo, un cuerpo que sonríe y se mueve de aquí para allá, ocultando el alma muerta, herida, sangrando dolor interno, la verdadera muerte, que no pasa por el cuerpo físico, solo para hacer que mi familia o mi entorno no sufra.
Quizá pueda responderme yo misma “como curar el alma” en este blog, pensando que su amor no era tan grande como muchas veces me lo prometió, porque de hecho hoy estoy sola… sin Él.
Wen,
ResponderEliminarSomos humanos, somos animales, formamos parte de la naturaleza y como tal tenemos instintos ancestrales. Sabes lo que hacen los lobos cuando están heridos?, se refugian, se alejan de la manada, se esconden, pasan días solos, sin comer, sin cazar, solo lamen sus heridas, en la soledad y silencio absoluto, porque entienden que heridos son una carga para el resto, ponen en peligro a los suyos, a los que quiere, a los que aman y de alguna manera los protegen con su alejamiento….
Pero cuando se sanan salen de su escondite, con cicatrices, pero sanos para continuar en la lucha, débiles de cuerpo al principio, pero fuertes de alma, buscan a su manada con el aullido más fuerte que se puede escuchar y esas son las noches de lobo que cuentas las historias…. Cuando un lobo se sana escuchas su aullido……
Espero que escuches el aullido de tú Lobo y ojalá lo entiendas como la manada entiende al que regresa de su silencio y aislamiento…. Saben que es por el bien de todos…….
Cuídate…..