8 de Julio...
El día de hoy es para mí particularmente triste, por la pérdida de Miguel, el único hombre que he amado en esta vida y porque hace un mes vi derrumbarse mi mayor sueño, que era compartir mi vida con él para siempre.
Desde este blog, en mi soledad ya habitual y casi carcelaria, pienso y trato de explicarme por qué? Si teníamos todo para ser felices y estar juntos hoy estamos separados, ¿el destino quiso que fuese así?, o tal vez no, quizás fue nuestro amor desmedido lo que nos llevo a cometer errores de los cuales hoy me arrepiento profundamente, como nuestros celos desmedidos por la otra persona, el sentido de posesión, el sentimiento obsesivo que sentíamos el uno por el otro, que me llevo casi al borde de la locura, y la desconfianza mutua en el cual vivíamos en nuestro día a día.
Si bien ya no estamos juntos, las secuelas de nuestro amor obsesivo todavía siguen en mí. Yo fui una idiota, eso no puedo negarlo, una loca y una inmadura en nuestra relación, junto a él no medí las consecuencias de mis celos desmedidos por su ex, justificados o no, no medí consecuencias jamás, ya que las situaciones de mentiras y cosas extrañas fueron algo presente en el comienzo de nuestra relación. Soy mi mayor juez, y siempre habrá gente que no entienda el sentimiento casi sanguíneo que siento por él, sé que no es fácil de entender. Tampoco quiero que lo entiendan porque ni yo misma puedo, solo sé que me deje llevar por mis sentimientos, hoy he descubierto que en el transcurso de estos años los malos momentos que vivimos y el daño mutuo que nos hemos hecho sin querer, extrañamente no logran hacer que olvide los bellos momentos que ambos nos entregamos, la profunda necesidad de pertenecerle, sentir su amor ni descartar la posibilidad de darnos una segunda oportunidad.
El dolor que siento es mi mayor castigo, convirtiéndose en mi verdugo, y serán el veredicto que me condene para siempre, lo que me resta de ahora en adelante es que la vida se cobre del daño que pude haber provocado por haberme involucrado con él. Aunque nunca quise dañarlo, ni estuve con el por conveniencia o pensar que era el mejor hombre que pudiese conseguir, solo lo quise, me enamore de él e intente cuidarlo y hacerlo feliz, aquella felicidad que me dijo que jamás sintió en su vida. Quizá algún día el entenderá que lo ame con locura, que no soy una mujer fácil como él piensa, ni un error en su vida, que todo lo hice por amor, por cuidarlo, porque a su lado yo me sentía su mujer, y porque él a mi lado también se sentía mi hombre, quizá algún día podamos volver a encontrarnos y conversar sobre lo que nos paso, quizá algún día deje de sentir este sentimiento que persigue ser y hacerlo feliz. Quizá algún día pueda olvidarlo, y el también olvidarme. Aunque yo misma no pueda conseguirlo y viva atormentada por lo que fue y pudo haber sido nuestra relación. Si al menos pudiera entender lo que nos paso… pero ni siquiera eso… su nombre, su voz, su piel y su amor se instalaron en mi mente para no marcharse jamás. Mi peor pesadilla.
Desde este blog, en mi soledad ya habitual y casi carcelaria, pienso y trato de explicarme por qué? Si teníamos todo para ser felices y estar juntos hoy estamos separados, ¿el destino quiso que fuese así?, o tal vez no, quizás fue nuestro amor desmedido lo que nos llevo a cometer errores de los cuales hoy me arrepiento profundamente, como nuestros celos desmedidos por la otra persona, el sentido de posesión, el sentimiento obsesivo que sentíamos el uno por el otro, que me llevo casi al borde de la locura, y la desconfianza mutua en el cual vivíamos en nuestro día a día.
Si bien ya no estamos juntos, las secuelas de nuestro amor obsesivo todavía siguen en mí. Yo fui una idiota, eso no puedo negarlo, una loca y una inmadura en nuestra relación, junto a él no medí las consecuencias de mis celos desmedidos por su ex, justificados o no, no medí consecuencias jamás, ya que las situaciones de mentiras y cosas extrañas fueron algo presente en el comienzo de nuestra relación. Soy mi mayor juez, y siempre habrá gente que no entienda el sentimiento casi sanguíneo que siento por él, sé que no es fácil de entender. Tampoco quiero que lo entiendan porque ni yo misma puedo, solo sé que me deje llevar por mis sentimientos, hoy he descubierto que en el transcurso de estos años los malos momentos que vivimos y el daño mutuo que nos hemos hecho sin querer, extrañamente no logran hacer que olvide los bellos momentos que ambos nos entregamos, la profunda necesidad de pertenecerle, sentir su amor ni descartar la posibilidad de darnos una segunda oportunidad.
El dolor que siento es mi mayor castigo, convirtiéndose en mi verdugo, y serán el veredicto que me condene para siempre, lo que me resta de ahora en adelante es que la vida se cobre del daño que pude haber provocado por haberme involucrado con él. Aunque nunca quise dañarlo, ni estuve con el por conveniencia o pensar que era el mejor hombre que pudiese conseguir, solo lo quise, me enamore de él e intente cuidarlo y hacerlo feliz, aquella felicidad que me dijo que jamás sintió en su vida. Quizá algún día el entenderá que lo ame con locura, que no soy una mujer fácil como él piensa, ni un error en su vida, que todo lo hice por amor, por cuidarlo, porque a su lado yo me sentía su mujer, y porque él a mi lado también se sentía mi hombre, quizá algún día podamos volver a encontrarnos y conversar sobre lo que nos paso, quizá algún día deje de sentir este sentimiento que persigue ser y hacerlo feliz. Quizá algún día pueda olvidarlo, y el también olvidarme. Aunque yo misma no pueda conseguirlo y viva atormentada por lo que fue y pudo haber sido nuestra relación. Si al menos pudiera entender lo que nos paso… pero ni siquiera eso… su nombre, su voz, su piel y su amor se instalaron en mi mente para no marcharse jamás. Mi peor pesadilla.
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